La mística
figura de los tres monos sabios, originada en la cultura japonesa y que
representa a un mono cubriéndose los ojos con las manos, a otro cubriéndose los
oídos y a un tercero cubriéndose la boca, en Japón significa no ver el mal, no
oír el mal y no hablar el mal. Sin embargo, en Occidente esa misma figura se ha
venido a interpretar como un desentendimiento de los problemas que otros, e
incluso uno mismo, pueden enfrentar. Es en esa interpretación occidental que
nos hemos basado para crear El Cuarto Mono, que al contrario de lo que hacen
sus tres compañeros toma otra actitud mediante un ejercicio intelectual que lo
obliga a pensar sobre los retos que enfrenta, entenderlos para buscarles
solución y crear salidas a los mismos que permitan su crecimiento como
individuo y en su comunidad, esa comunidad que en el ámbito de El Cuarto Mono
estamos hablando de Centroamérica, una pequeña región del mundo compuesta por
seis países que no solo comparte historia sino que enfrenta los mismos
desafíos.